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TUMORES VULVOVAGINALES, A PROPÓSITO DE UN CASO CLÍNICO

Jueves, 12-octubre-2017
Fuente: Argos

Los tumores vulvares y vaginales son el segundo tumor reproductivo más frecuente de la perra después de los de la glándula mamaria.

TUMORES VULVOVAGINALES, A PROPÓSITO DE UN CASO CLÍNICO

Se presenta en la consulta una perra Yorkshire, de 12 años y 1,5 kg de peso, debido a una protuberancia en la vulva.

Anamnesis y exploración

En la anamnesis los propietarios comentan que la masa apareció hace dos días de forma súbita; empezó siendo rosada pero evolucionó hacia la necrosis del tejido expuesto. La perra defeca y orina de forma normal. No han notado ningún cambio en su comportamiento, salvo que se lame frecuentemente la zona.

La perra no está esterilizada, y los propietarios no saben cuándo aparecen los celos, ya que son silentes.

En la exploración general se aprecia una masa pediculada, no adherida a los labios vulvares y que profundiza hacia la cara dorsal del vestíbulo vaginal. La protuberancia se muestra congestiva y, en su zona más distal, ulcerada.

Diagnóstico diferencial

Por los datos obtenidos en la anamnesis y en la exploración del paciente, nuestra principal sospecha es que se trate de un tumor de morfología polipoide cuya base de implantación se encuentra en el vestíbulo vaginal o vulvar.

En las perras se han reconocido varios tipos de masas vaginales o vulvares. Entre los posibles diagnósticos se encuentran prolapso vaginal, prolapso uterino, neoplasia vaginal, neoplasia uretral, hipertrofia del clítoris, pólipos y hematomas vaginales.

Los tumores intraluminales, debido a su tendencia a estar pediculados, aparecen a menudo a consecuencia de que la masa es expulsada hacia el exterior a través de los labios vulvares, especialmente en el momento del estro. Otros signos menos frecuentes incluyen sangrado o secreción vulvar, disuria, hematuria, tenesmo, excesivo lamido vulvar y distocia, que en nuestro caso no fueron descritos por los propietarios.

Tratamiento quirúrgico

Se propone la extirpación quirúrgica de la masa, acompañada de ovariohisterectomía, ya que una cirugía de escisión combinada con esterilización es habitualmente una técnica curativa para tumores benignos.

En dos estudios, todas las perras diagnosticadas con leiomiomas, fibromas o tumores polipoides no estaban esterilizadas. La tasa de recidivas fue del 15 % en perras no esterilizadas tras la resección local, y no hubo recidiva en aquellas perras a las que se les practicó una ovariohisterectomía al mismo tiempo.

A la vista de la evidencia de una dependencia hormonal y de la alta incidencia de enfermedades relacionadas con el aparato reproductor en perras de avanzada edad, se plantea como mejor opción una ovariohisterectomía.

Antes de la cirugía recomendamos realizar pruebas de imagen para un mejor conocimiento de la naturaleza de la masa, así como un cultivo vaginal. No obstante, no se pudieron realizar estos procedimientos por falta de presupuesto de los propietarios del animal.

Se llevó a cabo una analítica de sangre y no se evidenciaron alteraciones ni en hematología ni en la bioquímica.

Técnica quirúrgica

Primero se llevó a cabo la ovariohisterectomía por técnica convencional, durante la cual se apreció que los cuernos aparecían distendidos y friables con contenido seromucoso en su interior. En varios estudios se ha reportado que un tercio de las perras intervenidas por causa de masa vulvar o vaginal presentaban cambios concurrentes en el útero, ovarios y glándula mamaria, incluyendo hiperplasia glandular quística endometrial, quistes ováricos y tumores de las glándulas mamarias.

Posteriormente se realizó una episiotomía dorsal para evidenciar la base del pedículo y la papila uretral. Los tumores intraluminales pueden ser extirpados fácilmente poniendo una o más suturas transfixiantes en el pedículo. No suele ser necesaria una extirpación amplia si se ha practicado una ovariohisterectomía, como es nuestro caso, aunque estos tumores suelen crecer a partir del músculo liso de la pared de la vagina.

Evolución

En la revisión posquirúrgica de las 24 y 48 horas posteriores a la cirugía la perra orinaba y defecaba con normalidad, no había indicios de sangrado. Más adelante, 6 meses después de la realización de la cirugía, no se apreciaron nuevos crecimientos vulvovaginales.

Diagnóstico anatomopatológico

Aunque las características, combinadas con la localización y apariencia de la lesión, son sugestivas del tipo de tumor, el diagnóstico definitivo se obtiene a través de la evaluación histopatológica del tejido escindido.

Según el laboratorio, el diagnóstico histopatológico resultó compatible con un leiomioma. Se correspondía con el desarrollo de una neoplasia benigna procedente de la musculatura lisa.

La muestra presentaba una masa pediculada que mostraba crecimiento sólido de haces y empalizadas de células moderadamente pleomórficas derivadas de musculatura lisa, entre las que se observaban estroma fibroso y estructuras vasculares. Se observaba una marcada congestión que se extendía de manera generalizada por toda la masa, así como una zona superficial de ulceración que presentaba un leve infiltrado inflamatorio de carácter mixto.

Discusión

Los tumores vulvares y vaginales suman del 2,4 al 3 % de las neoplasias caninas. Constituyen el segundo tumor reproductivo más frecuente de la perra después de los tumores de la glándula mamaria.

Tumores benignos

La mayoría de estos tumores son benignos, crecen desde el músculo liso y suelen ser detectados en perras entre 2 y 18 años. La edad media de aparición es de 10 años, y la incidencia es mayor en perras nulíparas.

Las masas benignas aparecen con mayor frecuencia en perras enteras, mientras que las malignas lo hacen en hembras castradas.

No menos de un 86 % de los tumores vulvares y vaginales han sido descritos como tumores benignos del músculo liso. Han sido referidos como leiomiomas, fibroleiomiomas, fibromas y pólipos, y solo se diferencian en la cantidad de tejido conjuntivo que presentan:

  • La mayoría de los leiomiomas crecen desde el vestíbulo de la vulva más que desde la vagina, y están unidos a la pared vestibular vaginal por un pedículo de tamaño variable. A menudo son firmes y ovoides y, aunque su mucosa generalmente está intacta, evoluciona con frecuencia a una irritación o infección secundaria.
  • Los fibropapilomas son relativamente comunes en las perras de avanzada edad. Por lo general son masas pequeñas, lisas y firmes que pueden ulcerarse por autotraumatismo. Rara vez provocan problemas clínicos, y a menudo se encuentran unidos por pedículos estrechos. La extirpación quirúrgica por lo general es curativa.
  • Otros tumores benignos vaginales son los lipomas, adenomas sebáceos, histiocitomas, adenomas fibrosos, melanomas benignos, mixomas y mixofibromas.

Podemos afirmar que la cirugía para tumores benignos es casi siempre curativa, y los tumores vulvovaginales rara vez son identificados como causa de muerte

Tumores malignos

Los tumores malignos incluyen leiomiosarcomas, mastocitomas y carcinomas de células transicionales que progresan hacia la vagina desde la uretra.

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