Urge una política de largo aliento para que el campo mexicano sea rentable

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Urge una política de largo aliento para que el campo mexicano sea rentable

Ene 19, 2026 El campo mexicano enfrenta falta de apoyo gubernamental y encarecimiento de los precios de los alimentos, lo cual no favorece a los productores, sino a las grandes empresas transnacionales y a Estados Unidos, advirtió Blanca Aurora Rubio Vega, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

Desde 1994, con el Tratado de Libre Comercio, Estados Unidos produce granos a gran escala y aplica elevados subsidios a sus productores. Esto le permite tener excedentes productivos, mismos que coloca en nuestros países a precios muy bajos, por lo que no podemos competir, explicó.

“Antes aquí se cultivaba todo el arroz que consumíamos, hoy el 70 % es importado; mientras que casi el 80 % del trigo proviene de Estados Unidos. En México se produce el mejor maíz blanco del mundo, pero se sospecha que en nuestras tortillas se mezcla maíz amarillo transgénico abaratado del vecino país del norte, que tiene secuencias genéticas”, alertó la doctora en Economía.

El encarecimiento de los alimentos afecta a los productores nacionales, porque los costos de los fertilizantes y del combustible aumentan. En tanto que las grandes empresas que compran sus cosechas lo hacen a precios bajos, para no elevar sus costos. Este círculo vicioso perjudica a los productores, especialmente al sector campesino y por consiguiente a los consumidores, detalló.

Ante ese panorama, la especialista consideró que urge una política de largo aliento por parte del gobierno para que el campo mexicano sea rentable. “Ésta debe ser integral y con recursos suficientes para recobrar soberanía alimentaria”.

Rubio Vega documentó que en los últimos años se desmantelaron instituciones de apoyo a productores nacionales como Banrural y la Financiera Rural. “Actualmente existe el programa Sembrando Vida, que es una buena iniciativa pero insuficiente, pues favorece a 400 mil productores de los 3.5 millones existentes”.

La economista subrayó que la agricultura es un área estratégica para México, y sigue teniendo una problemática que se complejiza con el paso de las décadas, pues no se atiende con una política de largo plazo.

A las grandes productoras de alimentos balanceados para animales que compran sorgo importado de Estados Unidos les conviene mucho que ese grano entre a México muy barato.

“En cambio, nuestros productores no pueden competir con esos precios porque no tienen los mismos subsidios que benefician a los productores de Estados Unidos. Por ello no hay quien les compre su producto, o lo hacen a un precio inferior a su inversión y no les conviene. Acaban arruinados, abandonando la parcela y emigrando”.

Asimismo, señaló que la lógica de Estados Unidos de producir caro y vender barato es la misma de las grandes transnacionales, porque abaratan sus costos. “Esto ha arruinado a los productores nacionales porque les ofrecen precios tan bajos que no les permiten ni siquiera reiniciar el proceso productivo. Por ello está devastada nuestra agricultura”.

Ante la nueva negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), los productores exigen, con justa razón, que los granos no se incluyan y que el precio se fije internamente, que sea un precio redituable para que puedan vivir dignamente de la parcela y aumentar su producción.

“Pero el problema es que todos estos productores de maíz y de otros granos de Estados Unidos, que son muy poderosos, exigen que esos productos sí estén en el tratado, para que puedan exportarnos esos bienes abaratados. A ellos no les importa mucho que estén a precios bajos porque reciben los subsidios, pero sí necesitan a dónde colocar su producción. Es una negociación difícil”, expresó.

Recordó que los campesinos y pequeños productores mexicanos se han organizado desde hace décadas para que los granos básicos queden fuera del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) primero, y luego del T-MEC; sin embargo, no han conseguido el apoyo del gobierno.

Al respecto, en 2003 surgió el movimiento “El campo no aguanta más”, y en 2008 la campaña “Sin maíz no hay país”.

Entre las propuestas para resolver esta situación, Vega Rubio sugirió que se impongan cuotas a las empresas transnacionales, que se les obligue a comprar internamente y que a los agricultores les ofrezcan precios redituables. “Pero el gobierno de México no apoya, pese a que son medidas que permitirían sacar al campo nacional adelante”, finalizó. https://www.gaceta.unam.mx/urge-una-politica-de-largo-aliento-para-que-el-campo-mexicano-sea-rentable/